In memoriam Oswaldo Arteaga

In Memoriam D. Oswaldo Arteaga

Se nos ha ido el mayor valedor actual de El Argar, don Oswaldo Arteaga Matute, que falleció el 13 de mayo de 2026 a los 83 años y fue incinerado en Porcuna (Jaén) el viernes, 15 de mayo de 2026. Lo conocí en el año 1978 en Fuente Álamo (Cuevas del Almanzora) cuando el curso de primero de geografía e historia del colegio universitario de Almería fuimos al yacimiento acompañados por los profesores doña Catalina Martínez Padilla y don Agustín Díaz Toledo, profesor de historia antigua, compañero de estudios de Oswaldo y uno de sus mejores amigos en su época de estudiantes en Granada.

Don Oswaldo, a través del Instituto Arqueológico Alemán, realizó en 1991 una excavación en El Argar, con don Hermanfrid Schubart, poniendo en valor nuestro patrimonio y cuyo resultado fue el descubrimiento de una casa medieval islámica que puso de manifiesto una segunda ocupación humana en El Argar desconocida hasta entonces. Esta casa la denominaron “doña Anna-María Roos”, esposa, amiga, compañera y faro de don Oswaldo.

Fotos en las excavaciones de El Argar. Fotografías cedidas por José Valero Ridao

En las primeras reuniones que mantuvimos con Oswaldo y Anna-María estábamos expectantes porque un matrimonio de gran envergadura arqueológica compartiese con unos entusiastas antusos que queríamos dar a conocer la cultura argárica y los yacimientos prehistóricos de Antas. Estos primeros contactos estuvieron promovidos por nuestro cronista don Gabriel Martínez Guerrero, que conocía a Oswaldo de las excavaciones en Fuente Álamo y de El Argar. Habían ido varias veces a Sevilla el alcalde, don Pedro Ridao Zamora, y el concejal de cultura, don Pedro Luis Rodríguez García, junto al referido cronista, a explicarles las ideas sobre El Argar. Más tarde, vinieron a Antas y nos plantearon las posibilidades de hacer un Simposio Internacional en El Argar, al que accedimos con un entusiasmo enorme. De su organización se encargaron don Oswaldo, doña Anna María y don Gabriel, ayudados por los miembros del Consejo Argárico, Pedro Ridao, Pedro Rodríguez García, Luis Cano, Javier Irigaray, Antonio García, Ignacio Martín, Juan Grima, Julián Pérez y Luis Artero.

Como al principio de las reuniones no nos conocían, nos nombraban como “el maestro”, en referencia a don Gabriel, con el que después de tantos contactos entablaron una entrañable amistad, y “sus muchachos”. El Simposio, previsto para el 4-8 de diciembre de 2021, no se celebró debido a la pandemia; se hizo, finalmente, entre el 27 al 29 de abril de 2022. Dicho Simposio contó con la presencia de 24 catedráticos de España, Portugal y Alemania. Don Oswaldo fue su director y, más recientemente, el editor de las Actas publicadas por el Ayuntamiento de Antas y editadas por la editorial Arráez, propiedad de Juan Grima Cervantes.

La última vez que Oswaldo estuvo en Antas fue en junio de 2025. Estuvo una semana completa. Presenció cada una de las jornadas del I Congreso Internacional de Jóvenes Investigadores en Prehistoria y Arqueología, de la que fue el padrino intelectual, aunque estaba afectado por el fallecimiento de su esposa, Anna-María Roos, fallecida el 9 de febrero de aquel mismo año en Sevilla a los 67 años. El Congreso se clausuró con su nombramiento como Hijo Adoptivo de Antas.

Unos días después, el 23 de junio, estuvo en la fila de honor en la inauguración del Centro de Interpretación de la Cultura Argárica (CICA). Ahí estaba cuando el presidente de la Junta de Andalucía, don Juan Manuel Moreno Bonilla, junto algunas de sus consejeras y el presidente de la Diputación de Almería, entraron en el CICA y les dio bienvenida.

En estos momentos se están redactando las bases del concurso de proyectos para excavar en el yacimiento de El Argar por parte del Ayuntamiento de Antas; él era el presidente de honor de esta Comisión.

La última vez que hablé con él fue el 19 de abril de 2026, domingo, cosa que hacía habitualmente cada 20-25 días y, entre otras cosas, le comenté que seguíamos dándole difusión a la cultura argárica. En concreto, le conté que el 17 de abril, invitados por la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Garrucha, dimos una conferencia Antonio Luis Rodríguez, director del CICA, y Luis Artero, cronista de Antas. Me preguntó que cómo iba el tema de las excavaciones en El Argar, y que como tardaran mucho tiempo en decidir quien excavaba, él cogía seis obreros de Antas y se ponía a excavar: “Antonio Luis en El Argar arriba y yo abajo, en las casas argáricas, controlando y dirigiendo”. Insistía en que él tenía que retirarse y colgar las botas en El Argar, en Antas. No obstante, esta idea era improbable: Antonio Luis no es arqueólogo, no se tienen los permisos, ni se sabe qué equipo realizará la excavación.

Él quería abrir la casa denominada “Doña Anna-María” que excavó en 1991 en honor a su mujer y a su entrañable amigo, “el maestro”, don Gabriel Martínez Guerrero, ya que esta idea era el anhelo de ambos y, para ellos, la mayor visualización que se pudiese hacer en El Argar. Puede estar tranquilo Oswaldo y “el maestro”, que tenemos el compromiso del alcalde y del concejal del Patrimonio de que eso se hará así.

Algunas de sus frases quedarán en el imaginario colectivo del pueblo de Antas: “El Argar es el yacimiento que ha dado nombre a la cultura argárica”, “El Argar está en Antas”, “se pueden apropiar del nombre, pero no del cerro, porque no se la pueden llevar”, “Antas tiene petróleo y ese petróleo es El Argar, el cual hay que sacar para darle visibilidad”. “El caballero de El Argar, como lo define el alcalde Pedro Ridao Zamora, se ha marchado a reunirse con Ana-María, su amada esposa, y su gran amigo don Gabriel. Donde quiera que estén nos seguirán guiando y el pueblo de Antas defenderá y mantendrá vivo su legado”. Descanse en paz.

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