Siglo XVIII

 
 

SEMANA SANTA

Siglo XVIII

Cofradías que tuvieron su apogeo en el siglo XVIII

Según el acta recopilatoria del párroco D. Luis Mª Aliaga Navarro, conservada en el archivo parroquial, cuatro eran las hermandades que había en esta parroquia en el año 1710: la del Santísimo Sacramento, la de la Purísima, la del Rosario y la de las Ánimas, y de ellas existen los datos que siguen.

Cofradía o Hermandad del Santísimo Sacramento

Esta cofradía parece que existía ya en 1670. Su objeto era fomentar el culto al Santísimo Sacramento y costear los gastos del Jueves Santo, del Día del Corpus, de su octava y los resultantes de llevar el Señor a los enfermos. Decayó de su antiguo esplendor en 1729 y se renovó en 1738, volviendo a ser la hermandad de mayor importancia de la parroquia; y así siguió hasta 1820, año en que disminuyeron el fervor y las limosnas de sus cofrades, por lo que vivió pobremente desde 1830 hasta 1841, fecha en que dejó de existir.

Se vuelve a tener constancia de la nueva constitución de esta hermandad cuando se reúnen a tal efecto varios señores, el día 5 de abril de 1927, bajo la presidencia del cura párroco D. Luis Aliaga Navarro. La última prueba escrita de la existencia de esta cofradía está fechada en 1930.

Cofradías de la Purísima y de la Virgen del Rosario

Estas cofradías parece que se fundaron entre 1670 y 1680, apareciendo en todo su apogeo hacia 1735. Su objeto era tributar culto a la Santísima Virgen en el misterio de su Inmaculada Concepción y fomentar el rezo del rosario en las casas particulares. Asimismo, obsequiaban a la Virgen en las festividades de la Purísima y del Rosario.

Al frente de éstas y otras hermandades antiguas había un mayordomo que se encargaba de recoger las limosnas y organizar los cultos y diversas actividades como los castillos de pólvora.

Desde primeros del siglo XIX no se tienen ya noticias de estas dos hermandades.

Cofradía de las Benditas Ánimas

Esta cofradía se instituyó en esta parroquia en 1666. Su objeto era fomentar la devoción hacia las ánimas benditas, a fin de que los fieles aumentasen las limosnas y así costeasen las misas semanales que se decían en favor de las mismas, denominadas "misas de ánimas".

Existió durante muchos años y empezó a decaer hacia 1830, hasta desaparecer en 1841 por falta de limosna y devoción de los fieles. Para sustituirla, se nombró a un mayordomo con la obligación de postular todos los años por la Pascua de Navidad en este pueblo y su término municipal. Con estas limosnas se costeaban las misas de Alba, que se decían los días festivos, las misas de Gozo y el novenario de ánimas.

Con el tiempo, será la "cuadrilla de ánimas" la encargada de estos menesteres.

 
 

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